viernes, 6 de julio de 2012

NO CAMINAMOS SOLOS


 Cuando escuché en la radio los recortes que los de arriba preparaban, no lo pensé y me lancé a la calle. No anduve ni veinte metros cuando otros compañeros y amigos se unieron a mi marcha. En silencio, como en la mina, cada cual cumplía su función: los barreneros encabezaban la concentración para abrir el camino, los de las galerías superiores organizaban el viaje recolectando alimentos que la gente nos donaba, los detonadores preparaban los panfletos informativos, los picadores lo repartían y el resto caminábamos mirando siempre al frente. En cada parada nos abrazábamos para darnos fuerzas unos a otros y por la noche acampábamos para recargar la energía que pretenden reducirnos. Y así vamos repitiendo procesos día tras día hasta que lleguemos a Madrid y escuchen nuestras propuestas, pues nuestra voz es la del pueblo que desea un futuro que solo la minería puede garantizar.

¡Unidos lo conseguiremos!

jueves, 5 de julio de 2012

SI POR ESCRIBIR


Si por escribir fuera que las minas abiertas al aire y las de pozo negro siguieran, yo escribiría mil versos, leería mil libros, pintaría mil pancartas, cantaría mil canciones, daría mil abrazos, andaría por toda la península y mil vueltas daría.

Si por soñar, si por querer, si por necesitar, si por sentir una mano amiga, si por saber que alguien te lee, si por llorar, si por reír, si por vestirte de negro de diario y de negro en los entierros, si por escuchar los cantos de las aves, si por esperar y no esperar, si por amar, si por decir adiós… voy a conseguir que alguien escriba en los acuerdos firmados: “Sí, sí. Aceptado, aceptado”. Entonces todas estas cosas haría.

Mina oscura que iluminan tus ojos; mina con paredes cosidas de tablas y clavos; mina horadada, perforada hasta el degüello; mina que despides vapores y le llamas grisú, palabra tan bonita para tan macabro significado; mina que estás llena de arterias y venas de carbón; mina llena de tesoros negros y con el grafito de mis lapiceros, dibujé una hermosa muchacha y le puse un nombre: ESPERANZA. Desde entonces ella ilumina mi vida, mi Esperanza.

ACTUALIDAD DE CORTA PEGA

14 días de camino. 300 kilómetros recorridos a pie. Y aún quedan otros 100. Los mineros que participan en la marcha negra mantienen la esperanza de no tener que llegar hasta Madrid. Eso significaría que han conseguido alcanzar algún acuerdo con el Gobierno. Pero no parece fácil. El lunes, en la última reunión de los sindicatos con el ministro de Industria, José Manuel Soria, este se reafirmó en los recortes en las ayudas al carbón.

Después de dos semanas, el cansancio se siente en las piernas, sobre todo al final de cada etapa, y día a día se acentúa. De los 160 que partieron de Asturias y León, seis se han retirado, en la mayoría de los casos por problemas físicos. “Se van notando los kilómetros que llevamos a la espalda”, comenta Marcos García al otro lado del teléfono.

Este minero asturiano, de 30 años, cuenta que las tres ambulancias que les acompañan “no dan abasto”. Las dolencias más habituales son ampollas en los pies, sobrecarga en los músculos y tendinitis. Únicamente el día que llegaron a León, el más caluroso de toda la marcha, tres participantes tuvieron que ser atendidos por lipotimia.

Para intentar evitar esas horas de más calor, arrancan la caminata sobre las siete de la mañana y llegan a su destino al mediodía. Marcos afirma que están teniendo suerte porque está corriendo algo de brisa. Hoy han parado en Sanchidrián, en la provincia de Ávila. Las tardes las pasan descansando, recuperando fuerzas para una nueva jornada. De noche duermen en polideportivos que les ceden los Ayuntamientos. A veces las corporaciones locales les ofrecen la cena y el desayuno. También son numerosos los restaurantes, asociaciones o particulares que les abastecen de alimentos y bebidas. Junto a las ambulancias, varias furgonetas les acompañan con el avituallamiento y los equipajes.


Marcos destaca el recibimiento que están teniendo en los pueblos que cruzan pero recuerda especialmente el de la localidad leonesa de Ciñera. “Fue impresionante”, indica. Ese municipio fue escenario esta semana de una batalla campal entre piquetes y agentes, en la que resultaron detenidos dos huelguistas. Preguntado por altercados como este, este joven minero dice que la policía tiene que hacer su trabajo pero critica la dureza con la que está actuando.

Ya solo les quedan cinco días de camino. Si no hay novedades, el lunes entrarán en la Comunidad de Madrid y lo harán con una marcha nocturna, iluminando el camino con las lámparas de la mina. Será en las inmediaciones de la región madrileña donde se unan con la columna de 40 mineros que comenzaron el trayecto en Andorra (Teruel).

El miércoles por la mañana llegarán todos a la capital. Caminarán por el Paseo de la Castellana hasta el Ministerio de Industria. En esta última etapa estarán acompañados. Está previsto que decenas de autocares lleguen a la ciudad con personas que quieren participar en la manifestación de apoyo al sector del carbón.
No es una medida que tengan plenamente decidida pero los mineros se están planteando la posibilidad de iniciar ese día una acampada ante dicho ministerio. Marcos argumenta que “sería una tontería llegar hasta Madrid y darse la vuelta hacia casa sin más”.

INFORMACIÓN COPIADA DEL PAIS DIGITAL

11 DE JULIO. MARCHA NEGRA HACIA MADRID

Al amanecer penetras en las entrañas de la tierra y duramente le arrancas sus riquezas. Fuera queda la luz, la vida; la alegría de unos hijos que crecen y ven a su padre apagarse día a día. A la hora de la salida, cubierto de negro carbón, como ave fénix, resurges de tus cenizas; sales y miras el mundo, ese desconocido que no te ve, que ignora tu trabajo, tu desolación, son sus intereses los que mantienen abierta la mina. 

Pero el momento llega, había rumores que no escuchabas, te limitabas a seguir en tu labor sin levantar la mirada. Hoy todo cambió, nadie tiene en cuenta dónde has dejado tu salud. La mina se cierra. Adiós al infierno conocido que daba de comer a los niños. ¿Y ahora qué? Arrastras el reflejo de tantos que como tú se unen a la marea,  esa negra serpiente que por defender, defiende la vida y la muerte. Hay que luchar para no perder, aunque tampoco sea para ganar, de la tierra salimos y volveremos a ella con nuestras manos vacías pero la frente muy alta, luchando  para que el pan que nunca faltó, no sea, ahora, el hambre del mañana.


miércoles, 4 de julio de 2012

EL TRASGU


Andresín era tan antiguo en la mina, que parecía haber nacido con el casco puesto. Todos los demás recordaban su “bautismo de carbón” de la mano del padrino Andrés. Él se encargaba de cuidar a los jóvenes y parecía tener un instinto especial para detectar los peligros, como si fuese un pajarillo salvador.

Llevaba la cara siempre tiznada, en dónde brillaban unos ojos como ascuas verdes, y una sonrisa pícara que subrayaba sus bromas y sus dichos.

Decía, por ejemplo: “Aquí, en la mina, nadie nos hace sombra”, y reía dejando ver los cuatro dientes sobrevivientes de su boca minada.

Los años le habían ido mermando, hasta que consiguieron hacer de él poco más que un duende travieso.

Un día, por primera vez en su vida, no apareció por la mina. Los compañeros acudieron alarmados a su casa, para encontrar todo ordenado. Solo faltaba él y su casco.

Hay quién dice haber oído su risa en las entrañas de la mina, pero seguro que al ministro Soria, alguna noche, se le han aparecido unas lucecitas verdes de condena, y Mariano R. comienza a no encontrar las cosas. “¿Has visto miss gafass?” Pregunta a su mujer, “Esto parece cossa de trassgos”. 

EL MINERU



Nací en la cuenca minera del Nalón,  una tierra negra que de tanto escanciarla con sidra y rondarla al compás de la gaita acabó creyéndose paraíso natural de verdes praderas. Ahí crecí yo, rodeado de hombres que tosían el polvo negro que les había comido las entrañas; de viudas que soñaban con que algún día el pozo les devolviera al compañero que les quitó y de gentes más pegadas a la tierrina que el carbón a la mina.

Un lugar donde la dureza se reparte entre todos para convertirla en fortaleza, donde hemos echado raíces y plantado ilusiones, donde está ese hogar que no queremos abandonar. Yo también voy a Madrid, para que escuchen mi voz, para que cada paso hacia la capital se convierta en un euro para la minería y para que en la cuenca del Nalón siga amaneciendo cada día.




martes, 3 de julio de 2012

MAREA NEGRA


Es de noche cuando llegan. Una marea de hombres de pies cansados y ojos llenos de fuerza y determinación cruza el pueblo. Paran, hoy tienen cobijo para descansar sus fatigados cuerpos. La marcha es larga y las noticias que llegan de casa nada alentadoras. Luchan por su tierra, por sus familias, por su trabajo, por el futuro que les niegan.
A veces, la tentación de volverse es muy fuerte y el agotamiento no lo pone nada fácil, pero resisten, tienen que resistir y llegar a las puertas del reino a reclamar, a exigir, lo que todos quieren y pocos se atreven a pedir.
La historia tiende a repetirse.

SOCAVÓN

“El poder hizo sus cuentas y, ciego a los intereses del pueblo, decidió decapitar el subsidio a la minería”.

Paquita levanta el panfleto de la vereda y lee con cuidado, algunas palabras son muy difíciles. Sin embargo y contra lo que se podría creer, comprende. El poder odia las flores de su jardín, odia el vino con el que celebran los cumpleaños y nacimientos —y a ella papá y mamá todavía no le permiten probar—, odia las canciones que el abuelo canta en el acordeón a pesar de esa tos que a veces lo ahoga, odia sus juguetes y sus juegos. Y aun cuando desconoce hasta que lugares inmundos suele arrastrar a las niñas que crecen desde el seno de pueblos fantasmas y hogares quebrados, acierta en imaginarlo bestial.  Entonces piensa en León y sonríe, segura de que su ladrido guardián espantará a la bestia cuando sea necesario.


EN UNA MESA


Allí estaban todos congregados, como si tuvieran un Monopoly entre manos. Yo te compro estos bidones de petróleo; tú, dame esos minas de uranio y las de carbón. Aquel, quiere las de diamantes. La otra, todos los solares. El mayor pide los aeropuertos; la joven, las joyerías. Aquel de más allá, tiene los bancos. Este de aquí al lado, la industria farmacéutica. El rubio la flota pesquera; el moreno, los arsenales de guerra; el pelirrojo, los productos agrarios y éste calvo, el vaticano.

Debajo de la mesa los duendes de los cuentos llaman a los grandes poderes y deciden en pequeño cónclave llevarse a todos lejos, muy lejos. Una vez la sala está vacía, comienzan a llegar los desarrapados, los heridos, los enfermos, los mal pagados, los castigados... todos los que, aquellos primeros les llamaban: “Los incapaces”.”Los vagos” “Los tontos”.

Dios llamó a la puerta y presidió la sala. Traía una lista de recados, los repartió uno a uno y les dijo: “Cada uno sabe lo que debe hacer, y ahora por favor, no la caguéis, vosotros”.

MINEROS DE CUENTO



Llegaron los siete a casa con la cabeza mirando a los pies y sin apenas palabras. Aún así, al sentarse a la mesa, el sabio dijo «por mucho que dé vueltas a la cabeza, no sé qué podemos hacer» a lo que el gruñón respondió «nada, como siempre», el feliz contestó «todavía tiene que haber esperanza para nosotros», el dormilón bostezó y el tímido se sonrojó. El mocoso, de tanto llorar, se había quedado sin mocos ni lágrimas y el mudito encogió los hombros con una mueca de tristeza en la sonrisa.

Entonces Blancanieves dejó sobre la mesa la bandeja con la cena: ocho manzanas envenenadas, y les dijo: «Claro que hay qué hacer, con este manjar salimos esta misma noche con todos los compañeros para Madrid. Nos van a oír»


lunes, 2 de julio de 2012

SIN ACUERDOS



Hoy los mineros están en el ecuador de su marcha (Tordesillas). Mientras el grueso llegaba a esta localidad, los sindicatos se reunían con el ministro de industria, intentando llegar a un acuerdo. Soria propuso dejar que los recortes de este año (63% de las ayudas) se mantuviesen, y discutir en futuras reuniones la situación del 2013.

“La propuesta es inaceptable”, dijeron los sindicatos, “pues los recortes actuales pueden obligar a algunas empresas a cerrar, con lo cual, el daño causado por las medidas del 2012 sería irreversible”.

Dado el panorama solo hay una cosa clara, ellos seguirán acercándose a Madrid para difundir su situación, mientras nosotros seguimos escribiendo microrrelatos para que su lucha llegue a más lugares.

Recuerdo que el número de historias enviadas por cada autor, dependen de su creatividad, implicación y tiempo.

Mientras algunos os animáis a escribir, yo seguiré esperando vuestros microrrelatos, pues sin ellos este espacio no tiene sentido.



Gracias por participar.

PASA ALGO RARO



Mi padre se va a ir a buscar mi futuro y el de mi hermano. El futuro es para vivir. Piensa ir andando. A Madrid, que está en el centro del mapa. Se ve que allí en Madrid tienen futuro para todos. El pueblo entero se va a por futuro. Hasta el Serafín que no tiene hijos. Pero a lo mejor es para él. A veces uno vive sin futuro y no se da ni cuenta. Claro, muchos siempre están en la mina y allí todo es negro. Mi madre dice que como cierren la mina, no sabe qué va a ser de nosotros. Y como no lo sabe, le da por llorar. No saber es lo peor. Le he dicho que ya que papá va a Madrid a por futuro, que hable de paso con los amos de la mina que viven allí, que les diga que no la cierren. Si lo pide por favor, no la cerrarán. Como entonces sabrá qué va a ser de nosotros, mamá ha sonreído. Acostados, se lo ha dicho a mi padre. Pero me he quedado entre triste y asustado cuando he oído que él también llora cuando hablan de la mina.